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La Fruta de Toro, al igual que sus vinos, tiene una larga tradición. Bañada por el río Duero, la vega de Toro se caracteriza por unas condiciones tanto climáticas como geológicas ideales para los cultivos que allí se trabajan. Los cambios tan marcados de temperatura de la noche al día añadiendole la gran altitud, 750 metros respecto del nivel del mar, a la que se encuentra la finca, dotan a la fruta de esas características que le hacen tan fresca y sabrosa en el comer, y de ese aspecto tan natural que tienen a la vista. |